viernes, 23 de septiembre de 2011



UNA MULTITUD EN UNA TARDE FIESTA

El cuidado del medio ambiente fue
el tema de la expo anual de La Paz

Toda lo comunidad educativa participó de una muestra realizada por los alumnos de todos los niveles de la institución.

Como todos los años se realizó la Expo que esta vez estuvo dedicada a la protección y al cuidado del medio ambiente. Las aulas de los dos pisos del edificio del Instituto Nuestra Señora de La Paz sirvieron como sede para los diferentes stands que fueron atendidos por los alumnos. La muestra comenzó a las tres de la tarde y se extendió hasta las siete y media.
Las autoridades de los distintos niveles del establecimiento -Inicial, Primario y Secundario- fueron los organizadores del evento en el que hubo una gran cantidad de propuestas en las que participaron alumnos y docentes.
En los puestos se trabajaron distintas temáticas, entre ellas: la desertificación, el calentamiento global, la contaminación, la basura y el reciclaje. Los alumnos de segundo año junto a estudiantes de nivel terciario de comunicación social fueron los protagonistas de una radio abierta (foto) que contó, a lo largo de la tarde, con la realización de programas que abordaron las diferentes problemáticas propuestas en la muestra.
Los preparativos comenzaron luego de las vacaciones de invierno. En las aulas, los cursos empezaron a trabajar en el desarrollo de los contenidos. Confeccionaron afiches, maquetas, guiones para los obras de títeres y de teatros, exposiciones orales, obras de arte, entre las que se destacaron las que estaban en un stand con dibujos hechos en lápiz y reproducciones confeccionadas con tapitas de botellas descartables de bebidas.
“Trabajamos muy duro durante mucho tiempo con los profesores de las distintas áreas para que que el resultado, que está a la vista, fuera el mejor”, dijo Gastón D’Amico, director del Secundario, y agregó: “Quedamos realmente conformes con lo hecho, y por suerte pudimos contar con cientos de familias de la escuela, que se acercaron a compartir el trabajo de los alumnos”.
“Los padres se quedaron muy contentos, y los chicos se mostraron muy entusiasmados en todo el proceso de trabajo que nos llevó hasta hoy”, afirmó Sabrina Deodato, docente del nivel primario, que colaboró en el armado de la expo.
Eran los alumnos quienes recibían a los invitados en cada uno de los stands durante la recorrida por la muestra. También eran los encargados de brindar información y hasta de entregar los souvenires como recuerdo el paso del público por cada una de las propuestas. Entre los stands más divertidos estuvo el del tercer grado de la primaria, que montó uno obra teatral con títeres en la que se intentaba concientizar sobre la importancia del reciclaje de la basura. La escenografía estaba confeccionada con material desechado.
Al final, y para ser consecuentes con lo propuesto, todos colaboraron en la limpieza del colegio. Hasta los alumnos del Terciario se sumaron. El denominador común fueron las c aras de satisfacción de docentes, directivos, alumnos y participantes felices por el éxito y el resultado de un trabajo que demandó meses de sacrificio.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Entrevista con Marcos Carnevale



“Nadie te pone un chumbo en la
cabeza para que veas Showmatch”

El director de Anita habló de todo: la repercusión que tuvo su largometraje en los espectadores, su relación con el éxito, la pantalla chica argentina y, además, opinó sobre el fenómeno televisivo del programa de Marcelo Tinelli.

POR SEBASTIAN OVIEDO
“Agachate pichón, así empezamos la nota”, le dijo Marcos Carnevale a uno de los periodistas que estaban por entrevistarlo. Debido a que eran muchos en la sala, y al no haber sillas para todos los presentes, el director de Elsa & Fred solicitó ese extraño pedido: necesitaba una referencia para mirar a los ojos.
“¿Me vas a grabar en tres cuartos, así de perfil?”, le preguntó Carnevale al camarógrafo que tenía la orden de registrar la charla. Como gran hombre del cine él sabía de qué se trataba todo esto. “Empecemos, dale”, soltó el director al recibir la respuesta afirmativa, en forma de un tímido pulgar levantado. La cinta empezó a correr.
En Anita tratás varios temas complejos: el atentado a la AMIA, la comunidad china y el manejo con chicos con capacidades diferentes. ¿Te pusiste algún freno con esto? ¿Te cuidaste de alguna manera en especial?
Sí. No quería caer en el lugar común de todas las películas que tratan temas complejos, como los chicos con discapacidad. Cuando uno se pone a escribir un guión, lo más probable es que se le ocurra que el protagonista caiga en manos de prostitutas, que lo violen o le pase algo trágico. Esos son lugares de tentación para muchos directores. Yo me dije “eso no”. Quería proteger a Alejandra (protagonista de la película). Además, siempre me pongo un límite: no generar escenas violentas para captar la atención del espectador.
¿No quisiste abusar del golpe bajo?
No, ese no es mi estilo. Además, la película ya tenía un golpe bajo como es el atentado a la AMIA. Y con respecto a los temas álgidos que hay en el film, tengo una mirada integradora. No me paró desde la homosexualidad, la discapacidad, las diferencias religiosas para contarlas. A mí me interesa más denunciar a la gente intolerante.
Mientras la cámara hacía un recorrido seguido de un acercamiento para tomar el perfil de Alejandra Manso, protagonista de Anita, quien acompañaba al director, Marcos seguía respondiendo.
¿Qué significa el éxito para vos?
El éxito de una película se basa en la cantidad de gente que la mira. Pero no crean que valoro más el número que la calidad del producto. No. Que al film lo vean muchos espectadores significa que hay un “boca a boca”. Implica que el que la vio primero se la recomendó al segundo. Y te repito: el éxito es que te vea mucha gente. Que te aplaudan de verdad.
¿Te gusta la televisión actual?
Mirá, he visto la tele de muchos lados. Y en Europa, por ejemplo, la televisión abierta es una porquería. Sobre todo las ficciones. El público de allá consume productos muy básicos. Y acá en la Argentina hay una audiencia más inteligente, más formada. Después hay productos buenos, malos y regulares, pero no hay que demonizar a nadie. Cada uno ve lo que quiere.
Pero a veces es difícil ver otras cosas cuando te muestren siempre lo mismo, como Showmatch.
Pero a Showmatch lo ves en El Trece y en los demás canales de aire. Si no te gusta, poné Discovery Chanel, HBO o el History. Pero no demonicemos a la gente que ve a Tinelli. El público busca entretenimiento. Showmatch no pretende ser Encuentro. Divierte, no juzguemos como lo hace. Además. Nadie te pone un chumbo en la cabeza para que lo veas.
La charla se terminó. Entre el sonido del trípode de la cámara, que se estaba cerrando, y los calambres en las piernas de los periodistas, por estar en cuclillas, quedaba tiempo para otra pregunta, pero no para otra respuesta. “De la Ley de Medios no quiero hablar. Es un tema complejo”, señaló Carnevale.

Más allá de la imagen
Nació en 1963, en Córdoba. Marcos dio sus primeros pasos laborales como publicista hasta que fundó su primera productora: Millenium Cinema. Ahí la historia cambió. Con más de 10 películas en su haber, tanto como director como guionista, a Carnevale el calificativo de exitoso le queda bien. Sus largometrajes son reconocidos por los críticos y por los espectadores. Entre sus films más destacados están Elsa & Fred, Tocar el Cielo, Almejas y Mejillones y Anita. Detrás de su cara lánguida y sus ojos caídos hay un montón de premios. Con 21 Martín Fierro y 3 premios Clarín, la carrera televisiva del cordobés no pasa desapercibida. Los diálogos y escenas de Valientes, 099 Central y Soy Gitano fueron creación suya. ¿Qué le esperará en el futuro a Marcos Carnevale? “Voy a hacer una comedia en 2011… Una pavada”, dijo el director.

Discar 2010



Ayudando a ayudar

Como todos los años, la organización de Victoria Shocrón celebró su fiesta con fines solidarios. Actores, futbolistas, directores de cine y periodistas dieron el presente. La cita sirvió para recaudar fondos y para concientizar a la gente sobre la inclusión social de los chicos con capacidades diferentes.

POR SEBASTIAN OVIEDO
La mesa de los aperitivos todavía estaba cubierta por ese plástico que separa el querer comer del hambre. Faltaba un rato para que comenzara el evento. La multitud de periodistas se agolpaba en el “sectorcito” que le correspondía esperando la llegada de los invitados.
El que inauguró los escalones del Salguero Plaza fue Diego Peretti. El actor llegó primero (y se fue primero también), acompañado por su hija, y tuvo que soportar la avalancha de micrófonos y cámaras, que lo rodearon. El protagonista de Tiempo de Valientes, escueto en sus palabras, paso rápido por el hall de prensa, para luego quedarse en un costado, cerca de la mesa de snacks. “¿Tenés hambre?”, le preguntó el hombre de nariz prominente a su niña, que miraba con deseo la tabla de quesos. Al igual que este periodista.
Julieta Díaz llegó con un vestido blanco y una falda larga, negra. Su palabra era deseada: había que hacer cola para poder entrevistarla. “La idea de esta iniciativa es lograr que la fundación pueda agrandarse”, dijo la protagonista de Valientes. Además, señaló: “Ellos (por los trabajadores de DISCAR) realizan una labor de corazón, se esfuerzan mucho y lo hacen sin cobrar un solo peso”.
El slogan de DISCAR de este año fue “inclusión, un compromiso de todos”. A la pregunta de si alguna vez se había sentido excluida, la morocha de ojos verdes respondió: “En este ambiente siempre hay que pelearla. Muchas veces no importa lo que hagas, te sacan. Tengo amigos que quieren vivir de la actuación y no pueden”.
La charla con Julieta, grabador mediante, tomó otro rumbo.
¿Qué sensación te produce ver que Valientes esté otra vez en el aire?
Me pone muy contenta, muy feliz. La serie significo mucho para mí y la verdad que verla de nuevo en la pantalla me alegra. Además, se que la novela está ganando la franja horaria, pese a ser un repetición. Está bueno por la gente, que sigue respondiendo.
¿Cómo ves a la ficción hoy en día?
La veo bien. Me gustan las ficciones que pasan Canal 7 y las nuevas de Telefé. Es una pena que el 9 no tenga producción nacional. Igualmente, hoy no se ve la misma cantidad de series que se veían antes. En otra época, todos los canales tenían 3 0 4 telenovelas o unitarios. Espero que con la nueva Ley de Medios se pueda revertir esta situación.
Las caras de los personajes conocidos se veían por doquier. Alejandro Awada, Carolina Pereletti, Alejandra Darín y Ronnie Arias, conductor del evento, llegaron al mismo tiempo. Los futbolistas Mariano Pavone y Matías Martínez, también dijeron presente. Pero, mientras los flashes de las cámaras se iban con Adrián Suar y Pablo Codevilla, quienes no dieron notas a ningún medio, este periodista se lanzó sobre Raúl Taibo.
“Este es el segundo año en el que vengo a ayudar”, señaló el protagonista de Malparida, y con respecto a su labor en la telenovela dijo: “Me vino bien a esta altura de mi carrera haberme encontrado con un proyecto así”.
Por otro lado, en referencia a la actualidad de la ficción argentina, afirmó que le gustaría ver “más espacio para los actores y directores”, pero a la vez señaló que “hay gente amiga, que forma parte de la industria, que piensa crear el Instituto de la ficción” para conseguir el lugar deseado en la pantalla. Además, el hombre de bigotes marcó que con la nueva Ley de Medios “se va a lograr que no haya más organizaciones o fundaciones que tengan que buscar esto en la televisión”, y cerró: “Creo que va a haber más pluralidad y diversidad con la norma”.
La cena show que daba comienzo a la ceremonia arrancó con varios minutos de retraso. Los periodistas no estaban invitados a subir al segundo piso. Mientras los mozos del sector de prensa les servían champagne con helado de limón a los periodistas, Pavone bajaba a acompañar a su mujer al baño, Guillermo López se hacía el galán ante un par de promotoras y Nicolás Cabré fumaba un cigarrillo junto a Miguel Ángel Rodríguez ... Y la mesa de aperitivos ya estaba vacía.

viernes, 22 de octubre de 2010

Crónica: visita de Marcos Carnevale



ATENEO EN EL INSTITUTO SUPERIOR

Carnevale regaló su talento

El director presentó su película “Anita” ante los alumnos de
psicopedagogía y Comunicación Social. Habló sobre la
repercusión que tuvo el film en la gente y de cómo fue armar
una historia con temas complejos: la comunidad judía y china,
los chicos con capacidades diferentes y el atentado a la AMIA.

POR SEBASTIAN OVIEDO
Más de 100 personas lo esperaban. Al bajar por las escaleras del auditorio, a Marcos Carnevale lo aguardaba una sala llena. Todas las carreras del Instituto Superior Nuestra Señora de la Paz estaban presentes para la charla que el guionista de Valientes iba a dar sobre su última película como director: "Anita".
Cuando las imágenes del detrás de escena de "Anita" comenzaron a proyectarse a sus espaldas, a Marcos Carnevale se lo veía sereno y calmo, con la seguridad de haber hecho un gran trabajo. “La película sobrepasó mis expectativas”, dijo el director de cine, que agregó sobre el film: “Nunca imaginé que iba a alcanzar tanta repercusión”.
“Tuve miedo de hacer la película”, declaró Carnevale cuando le preguntaron cómo hizo para crear una historia basada en el atentado a la AMIA. “No creía que era el indicado para hacerla ya que no era judío”, señaló. Sin embargo, pese a esta idea que él tenía sobre sí mismo, destacó “la aceptación y la confianza” que le dieron desde la embajada de Israel y el “apoyo de toda la comunidad”.
Sus miedos acerca del tratamiento que se le puede dar a ciertos temas, reflejados en el film, salieron una vez más a flote cuando le preguntaron cómo fue trabajar con una chica con síndrome de down. “Tenía temores, pero gracias a la ayuda de Victoria Shocrón y de la Fundación Discar, se pudo llevar adelante”, afirmó el cineasta.
Sentada a la derecha de Marcos estaba la estrella de la película, Alejandra Manso, que se llevó todas las miradas de las alumnas de psicopedagogía. “Me sentí muy cómoda trabajando”, señaló. Y además, dijo que la única diferencia que había entre el personaje que interpretó y su realidad era que Anita se perdía, pero ella, no.
Después de que Alejandra pidió permiso para ir al baño, los flashes de las cámaras de fotos inundaron la cara del realizador de "Elsa y Fred". Mientras el último haz de luz salía, Carnevale disparó: “Mi próxima película va a ser un pavada”. Las risas del auditorio sonaron. Y cuando le preguntaron si podía adelantar algo del guión, dijo: “Va a ser una comedia con Graciela Borges... Una pavada”.
Volviendo a su último largometraje y a las dificultades que se le presentaron durante la filmación, Carnevale afirmó: “La escena más difícil de hacer fue la de Anita comiendo con la familia china. La orden era que hablaran y discutieran, pero no entendíamos nada”. Una vez más, el auditorio se rió. Otra de las tomas que le trajeron problemas al director fue la de la explosión de la AMIA, en la que se ve a Anita de espaldas, dentro de un local. “Le pusimos una sabana en la cintura para que se acordara cuando tenía que tirarse al piso”. Y Marcos remató la anécdota con un chiste: “Les dije a los encargados que tiraran a la cuenta de 5, pero la hicieron a la de 3. Anita salió volando de la imagen”. Por tercera vez, la sala se inundaba de risas.
“¿Podemos ver el tráiler?”, preguntó Marcos. Uno de los directivos de la institución le respondió: “Si, al final lo vamos a pasar”. “Y por qué no ahora, así ven la escena que les digo”, indicó Carnevale. El clip de Anita empezó a proyectarse. Los deseos del director fueron órdenes. La imagen a la que él hacía alusión fue vista. El guionista de "Tratame bien" tenía una sonrisa amplia.

La gente seguía arribando al auditorio. La charla llegaba a su fin, pero igualmente los asientos y la escalera no daban abasto. El sonido de las palmas de todos los presentes despidió a Marcos Carnevale, un director con mayúsculas.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Trabajo publicado


ENTREVISTA CON SERGIO LAPEGÜE

Se prende y no se apaga

El conductor de radio y televisión abrió las puertas de su estudio
en “LA 100”. Habló de la repercusión que tiene su programa
nocturno en TN. Defendió al grupo Clarín de los ataques
del Gobierno y contó su “extraña” relación con los medios.

POR SEBASTIAN OVIEDO
“Con este mismo grabador empecé a trabajar yo”. El que habla es Sergio Lapegüe, que por un momento se sorprende al ver el Panasonic Recording antiguo y achacado por el paso del tiempo. El que escucha es este periodista, que se impacta cuando el conductor lo deja pasar a su estudio de radio, desde donde, todas las tardes, se transmite “Atardecer de un día agitado”.
“Disculpame negro, vos sabés como es esto”, dice Lapegüe, por tener que interrumpir la entrevista en pleno desarrollo. El grabador se apaga. La producción del programa le comunica que tiene un llamado al aire de una señora de algún pueblito perdido del país, que no se alcanza a escuchar. El grabador se prende…
“Perdoname de nuevo, le estoy enseñando historia a mi nene”. Otra vez se apaga… El fanatismo de Sergio por Elvis, hizo que le ponga a su hijo el mismo nombre que el ícono del rock mundial. Una foto trucada, pegada en la pared del estudio, muestra la cara del conductor de TN pegada al cuerpo del astro de la música. Y el grabador se prende…
“Kirchner le dijo a Magnetto que quería estar 30 años en el poder. Si esto se daba, lo convertía en el hombre más rico de América”, suelta Sergio, quien segundos antes le estaba indicando a su hijo las disposiciones de los poderes en el país. Además, señaló: “La confrontación entre Clarín y el Gobierno nos tiene que entristecer a todos”.
Mientras el Rifle Varela, compañero de radio y de vida del periodista de anteojos, navega por internet, Lapegüe dispara: “El Gobierno busca adueñarse de la mayor cantidad posible de medios para poder controlar la opinión”. Y sobre el adjetivo que se le asocia a la empresa para la que él trabaja, cada vez que la nombran desde Casa Rosada, el conductor de “Prende y apaga” contesta: “Hay 13 diarios en Capital Federal, 1 es Clarín ¿cuál es el monopolio? Si hay 5 canales de noticias, 1 es TN ¿cuál es el monopolio? Si hay 5 canales de aire, 1 es Canal 13 ¿cuál es el monopolio? Es un mentira lo que dicen”. Para reafirmar su postura, Sergio suelta una frase histórica: “Miente, miente, que algo queda”. La cita pertenecía a Joseph Goebbels, quién era ministro de Propaganda del régimen nazi… El grabador seguía prendido.
La entrevista toma otro rumbo. “No escucho radio. Tampoco miro televisión”, cuenta Sergio. Pero enseguida se ataja: “A lo mejor estoy equivocado, no lo sé”. Está “rara” posición del periodista para con los medios, contrasta con su constante exposición. El fanático de Elvis tiene su programa de radio, conduce TN Central a las 21 y, además, es el responsable de que la gente encienda y apague sus veladores a la medianoche, por el mismo canal, en el “Prende y apaga”. “La idea es que sea algo federal”, remarca Lapegüe.
El flash de una cámara digital aparece para retratar la charla, la luz sale de las manos de una de las productoras del envío, quien minutos antes había sufrido los “reproches” de su jefe. “A ver si te ponés a trabajar de una vez”, le reclamó en broma Sergio. El grabador seguía prendido…
“Yo trato de hacer un programa buena onda”, dice Lapegüe. Y, al mismo tiempo, hace memoria. Recuerda cuando, dentro de su show, se mostró una bandera que flameaba entre la gente con la frase “TN golpista”. “Me sorprendió y me dolió. Este canal (por TN) se creó en 1993 y desde el 83 estamos en democracia. ¿Dónde está el golpe?”. Pero dejando de lado esos tragos amargos, el ex manager de la banda “Los Valiants” señala: “Nunca me imaginé que el Prende y apaga iba a alcanzar tanta repercusión. Somos el único segmento de la señal que no pasa noticias, es increíble”.
Dentro de la gama de personajes y criaturas que aparecen en el “Prende y apaga”, hay de todo y de todos los lugares del país: el conejo, spiderman, el pastelero de Salta… y el pingüino. “¡Ojo con ese!”, se escucha una voz de fondo. Luego de las risas del momento, Lapegüe dice: “Mientras sea con buena onda, me parece bárbaro”.
Una última foto congela la imagen del entrevistador y el entrevistado. Al cruzar la puerta de la radio, las luces se encienden y se apagan una y otra vez “esperando una señal”. Y el grabador….

viernes, 3 de septiembre de 2010

Trabajo en progreso



Entrevista con Sergio Lapegüe

El 23 de marzo, los alumnos de 2º y 3º año de la carrera de Comunicación Social fueron a las instalaciones de Radio Mitre-La 100 para observar el programa de Marcelo Zlotogwiazda, “La otra pata”. Mientras el envío salía al aire, uno de los estudiantes, Sebastián Oviedo, decidió salir a caminar por los pasillos de la emisora. Fue ahí donde se encontró a Sergio Lapegüe, que accedió a una entrevista en la que contó de todo: su extraño rechazo a los medios de comunicación, su postura en el conflicto entre el Gobierno y Clarín y la llegada que su “show” televisivo, titulado "Prende y apaga" tiene en la gente…
Todo esto, narrado desde su lugar de trabajo: en pleno estudio de transmisión y con el grabador arriba de la mesa, al lado de su micrófono.
“No miro televisión. Tampoco escucho radio”; “El gobierno quiere apoderarse de los medios para controlar la opinión”; “En la Capital hay trece diarios, uno es Clarín ¿Dónde está el monopolio?”

En poco tiempo más, la nota y la entrevista completa...

miércoles, 23 de junio de 2010

Mundial y mucho más


Un Milagro argentino en Polokwane
Por Ezequiel Fernández Moores
Publicado en el diario La Nación del 23 de junio de 2010

POLOKWANE.-"Lo malo de las victorias es que no son definitivas. Lo bueno de las derrotas es que tampoco son definitivas". La frase pertenece al escritor portugués José Saramago, fallecido en estos días mundialistas, como Jorge Luis Borges, que murió en pleno México 86. El ex crack portugués Luis Figo cuenta que la frase de Saramago le sirvió mucho durante su carrera. ¿Le sirve hoy a la Argentina de Diego Maradona? Las victorias en primera rueda de Sudáfrica 2010, es cierto, seguirán sin ser definitivas. Las derrotas sí. Una derrota, de ahora en más, obligará volver a casa. De poco importará lo bueno que se pueda haber hecho contra Nigeria, Corea y Grecia.
La selección portuguesa de Cristiano Ronaldo homenajeó a Saramago jugando el lunes con brazalete negro. Aplastó 7-0 a Corea del Norte, la única selección del Mundial que viene de un país comunista. Saramago era comunista, pero demócrata. Tal vez sonrió con una vieja ironía de Jean Luc Godard. El cineasta francés dijo una vez que el comunismo sólo existió en dos tiempos de cuarenta y cinco minutos. Cuando la maravillosa orquesta húngara de Ferenc Puskas dio una lección de fútbol colectivo a Inglaterra. Fue en Wembley 1953. Irrepetible en Sudáfrica 2010, donde sobran equipos y faltan jugadores. Lo que llega a Sudáfrica son sólo los restos que dejan los clubes. No deja siquiera lugar para los milagros. Cuentan que una tarde, en el Estadio da Luz, Saramago, que era ateo, se asombró al ver que muchos a su alrededor se persignaban o miraban rogando al cielo. "Yo también espero todos los días una señal de Dios. Una lástima que no la encuentro". México, próximo rival de Argentina, también lloró en pleno Mundial de Sudáfrica la muerte de uno de sus mejores escritores, Carlos Monsiváis. Una vez, cuenta su compatriota Juan Villoro, a Monsiváis le preguntaron sobre la "atávica incapacidad" del fútbol mexicano de "solventar la pena máxima", una posibilidad que bien podría suceder este domingo en el Soccer City. Monsiváis, creyendo que le preguntaban por los problemas en las cárceles, respondió: "Hay demasiado hacinamiento y eso provoca motines".
Monsiváis odiaba el fútbol, igual que Borges, que dio una conferencia en el Teatro San Martín en el momento en que comenzaba el Mundial 78. "Juan Villoro ha dicho que Dios es una pelota. En este caso específico -decia Monsiváis- soy ateo". Villoro, efectivamente, escribió un libro formidable llamado "Dios es redondo". Con el argentino Martín Caparrós, autor de "Boquita", escriben estos días en la página web de Letras Vivas un blog sobre el Mundial. El intercambio sube de temperatura ahora que la Argentina y México volverán a enfrentarse, igual que en Alemania 2006. "La diosa Fortuna -me dice Villoro desde el DF- fue cruel y sitió el partido de Argentina después de nuestra derrota. Fue como ver al verdugo afilar sus armas. Creo que no hay nada qué hacer. Nuestros mejores apoyos son la Virgen de Guadalupe o un psicoanálisis lacaniano exprés para vencer el complejo de enfrentar a una Argentina claramente superior. Eso sí, caeremos jugando bien y con frases célebres de los cronistas". Villoro me cuenta que siguió la jornada mundialista en su casa, "oyendo a los gritones de la televisión nacional". Tiene vecinos uruguayos. "No nos une el amor -me dice- sino el espanto... de enfrentar a la Argentina". En su casa de Montevideo, Eduardo Galeano, autor de "Fútbol a sol y sombra", colgó en la puerta un cartel que dice "CERRADO POR FUTBOL". "No lo descolgaré hasta el último minuto del último día. Helena (su esposa) y yo vimos TODOS los partidos. Ella es atea de nacimiento, pero yo tuve infancia muy católica, y algo de eso queda", me cuenta antes del partido contra México. Caparrós siguió el triunfo de la Argentina ante Grecia en el mejor hotel de Arúa, que tiene diez habitaciones, a 15 dólares la cama y carece de luz desde la medianoche. Arúa es un pueblo de Uganda, en la frontera con Sudán y el Congo. Pantalla gigante, seis mesas de plástico y cuatro acompañantes mudos. Tal vez fue mejor así. En el Ellis Park, cuando hace unos días Corea del Sur amagaba con el empate y todos sufríamos, un hincha argentino lo reconoció y le preguntó: "¿Caparrós, usted cree que si Argentina gana el Mundial el gobierno aprovechará para usarlo políticamente?"
Ya no existe chance de utilización política para los sudafricanos. Tampoco para África, que justo en el primer Mundial en su tierra juega peor que nunca. En su despedida a Saramago, la vicepresidenta de España, María Teresa Fernández de la Vega, dijo que el Nobel portugués "soñó una tierra libre, un mundo en el que los fuertes sean más justos y los justos más fuertes". El fútbol se parece a la vida. Tampoco tiene justicia. "En cada partido -dice Villoro- los futbolistas juegan a ser dioses y el árbitro a ser hombre. Ningún otro deporte tiene un sistema de justicia tan endeble, es decir tan parecido a la vida". Caparrós habla del fútbol, y más aún de los Mundiales, como su "espacio de salvajería feliz". Villoro se pregunta si "tiene caso que suspendamos la respiración, el matrimonio y el trabajo a favor de lo que pasa en la cancha y define al fútbol como una "vuelta a la infancia donde cada juego es eterno y no admite más reglas que su propia duración". ¿Cuál será, para nosotros, la duración de Sudáfrica 2010? " ¿Pasaremos los cuartos de final? ¿O nos pasará como en Alemania, otra vez el equipo más bonito de la primera fase, pero eliminados en cuartos de final, para que la Copa quede en manos de equipos supuestamente más "serios", como el Brasil de Dunga? ¿Será Sudáfrica 2010, como por momentos amaga, un Mundial "made in José Mourinho", sin ideología, puro pragmatismo?
"¿A quién le importa el Mundial?" La pregunta, que bien podrían haber hecho, si vivieran, Borges o Monsiváis, la hizo hace unos días en un festival de literatura en Inglaterra Nadine Gordiner, premio Nobel de Sudáfrica. Los asistentes estallaron en aplausos. Tampoco le interesa el Mundial a JM Coetzee, el otro premio Nobel sudafricano. Cuando escribió "Esperando a los bárbaros" Coetzee no lo hizo pensando en la FIFA o en los barras argentinos. Borges decía que "el fútbol es popular porque la estupidez es popular". Y agregaba: "El fútbol es uno de los mayores crímenes de Inglaterra". Murió ocho días antes de La Mano de Dios. Me di cuenta cuando vi su rostro en un televisor mudo del centro de prensa del Mundial de México. Como Bustos Domecq, seudónimo que compartió con Adolfo Bioy Casares, Borges, que prefería las riñas de gallos al fútbol, llegó a imaginarse en un cuento que ya no hay score ni cuadros ni partidos. Los estadios ya son demoliciones que se caen a pedazos. Hoy todo pasa en la televisión y en la radio. La falsa excitación de los locutores. "¿Nunca lo llevo a maliciar que todo es patraña?" Se pregunta Galeano en su libro "En qué se parece el fútbol a Dios". Y responde: "En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales". Sudáfrica 2010 construyó estadios que no serán demolidos, pero que tal vez serán inútiles tras el Mundial. "¿Cómo se pueden construir estadios tan lujosos en medio de un océano de pobreza?", se preguntó Cissie Gool en un debate que intelectuales sudafricanos celebraron en mayo pasado. El de Polokwane, al menos, fue testigo anoche de la nueva hazaña de Palermo. El fútbol argentino precisa alimentarse de los mitos. Polokwane parecía anoche la Bombonera. Pero no tenemos mito mayor, se sabe, que el de Maradona. "Los que dudábamos de la condición divina de Maradona -escribió hace unos días el periodista John Carlin- nos estamos viendo obligados a cuestionar nuestro agnosticismo". Ateos, agnósticos y creyentes, intelectuales y simples hinchas, tal vez coincidan que, al menos en tiempos de Mundial, Palermo es un milagro argentino en Polokwane. Ojalá no sea el último.